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La felicidad no es la ausencia de problemas, es la capacidad de tratar con ellos

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7 pasos para terminar una discusión

Publicado el 27 Ee septiembre Ee 2017 a las 11:55


Piensa en la última vez que discutiste con alguien. O en la conversación más tensa que has tenido en los últimos meses.

Tal vez una bronca con tu pareja, o un debate muy airado con un compañero de trabajo, o un cruce de gritos con un conductor malhumorado –o quizá fuiste tú el conductor malhumorado, o el jefe enfadado o la pareja frustrada-.


¿Cómo podías haber gestionado esas situaciones difíciles para evitar que terminasen en gritos, llantos o insultos?


Para entender mejor cómo hacerlo, vamos a empezar diferenciando nuestro cerebro emocional de nuestro cerebro racional.


Por supuesto no se trata de dos órganos distintos dentro de nuestra cabeza, sino de dos conjuntos de estructuras cerebrales, uno de los cuales se ha desarrollado más que el otro.


El más primitivo es el emocional. Cuando estamos en una situación de peligro o amenaza, este cerebro toma el control de nuestra conducta para hacernos escapar o atacar. Es el instinto que nos ha permitido sobrevivir como especie.


Estas situaciones en las que toma el mando el cerebro emocional, fueron denominadas por Daniel Goleman, un secuestro emocional.


Sin embargo este mecanismo de superviviencia es perjudicial en situaciones como las que imaginamos al principio de este artículo.


El psicólogo Albert Bernstein explica qué pasos seguir para convertir esas conversaciones airadas en conversaciones civilizadas.


1. Mantén la calma. La persona que tienes delante ya está gritando enfadado. Está en pleno secuestro emocional. Si tú haces lo mismo, la discusión sólo irá en aumento, nada bueno puede salir de eso. Es imprescindible que seas consciente de las emociones que te están surgiendo en el momento. Puede que te sientas enfadado, pero eso no requiere que actúes enfadado.


2. Trátale como a un niño grande. Si tuvieras delante a un niño en plena rabieta no intentarías razonar con él sobre por qué no debe gritar así, y tampoco te dejarías contagiar por su rabieta ¿verdad? Porque entenderías que está en secuestro emocional y no puede razonar en ese momento. Esperarías a que se calmase.


3. Ralentiza la conversación. Cuando quieres que alguien deje de gritar puede que tu primera reacción sea decirle “deja de gritar”, pero esto no funciona. ¿Por qué? Porque interpreta que le estás dando una orden, y nadie, cuando está enfadado, tolera que le digan qué tiene que hacer. En lugar de eso prueba a decirle “por favor, habla más despacio. Quiero entenderte”, usando un tono de voz calmado. Haciendo esto estás interrumpiendo el patrón que él espera –esto es, él espera que le grites tal y como te está gritando a ti. Su cerebro emocional espera una respuesta de tu cerebro emocional-. Pero al pedirle que hable más despacio, estás alegando a su cerebro racional. Tal y como decía Bernstein, despacio equivale a calmado y calmado es como se puede pensar.


4. Cuando haya dejado de gritar será el momento en el que puedas intentar conversar con su cerebro racional. ¿Cómo? Cambiando el modo enfado al modo negociación. Pregunta “¿qué quieres hacer? O ¿qué quieres que haga?” Necesita formular una respuesta, y eso requiere pensar.


5. No expliques, sólo pregunta. Tratar de explicarle la situación a una persona que sigue enfadada, aunque ya no nos grite, equivale a retarle, a empezar de nuevo la pelea. Haz preguntas. Trata de reflejar cómo se está sintiendo, en lugar de qué está diciendo.


6. No empieces las frases con “tú…”, sino con “me gustaría…” Por ejemplo: en lugar de decir “tú siempre pierdes los papeles cuando hablamos de este tema”, prueba a decir “me gustaría que no discutiésemos más sobre este tema.”


7. Y, por último, para estar seguro de que la discusión no se va a avivar de nuevo, déjale tener la última palabra. Intentar tener la última palabra es una demostración de poder, un intento de dominar al otro, de demostrarle quién tiene razón. Si lo percibe así, su reacción será defenderse ¿cómo? Con el mecanismo de ataque de su cerebro emocional. Es decir, volveríais a estar como al principio. Y así habrías perdido todo el trabajo hecho en esa conversación.


Categorías: comunicación, asertividad, conflictos

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